DESPUÉS DE LA MUERTE

(Espacio dedicado para ayudar a personas que han sufrido la perdida de un familiar. En muchas ocasiones tanto amistades como personas cercanas me han preguntado sobre sus familiares fallecidos y expresan su preocupación por ellos. Este tema va dirigido como guía para saber cómo aceptar la muerte y que ocurre tras ella)

 

Es muy común el miedo a la muerte, a dejar todo lo mundano, todo lo que conocemos y aventurarnos a “algo” desconocido para la mayoría de los mortales.

Empiezo este tema compartiendo una frase que me transmitieron mis guías hace tiempo: “es más difícil nacer que morir”.

Cuando nacemos nuestra alma que vive libre sin ataduras ni pesadez terrenal, tiene que adaptarse a un cuerpo (cárcel física) para poder transitar por la materia o plano físico. Sin embargo, en su gran mayoría, cuando nuestra alma decide abandonar el cuerpo físico, se siente profundamente liberada, descansada y aliviada. Dejando atrás la pesadez del cuerpo, de los viejos recuerdos y en muchas ocasiones la pesadez de enfermedades o molestias.

Tres días antes de morir, el cordón de plata se ha desconectado. Normalmente es su propio ángel de la guarda quien lo prepara para esta marcha y nuevo rumbo. En muchas ocasiones, también son acompañados por sus propios familiares que ya fallecieron hace tiempo.

El difunto suele sentir ligereza, y como un túnel de luz se va abriendo ante él, puede sentir como lo llaman por su nombre, y siente la presencia de gente conocida y cálida. Lo llevan a una zona, denominada como el primer cielo. Es una zona de entrenamiento donde lo ayudan a conocer mejor su situación.

El primer cielo: en esta zona le explican por qué murió. Y si así lo desea, también lo ayudan a entender cuáles fueron sus dones, y cuales sus bloqueos en su vida, le ayudan a conocer todo aquello que se le quedo pendiente aprender en vida. Esto es el entrenamiento en el cielo.

Una vez preparado, le dan permiso para conectar con su familia en la Tierra, en algunos casos los ayudan a que soñemos con ellos, para transmitirnos mensajes. O nos mandan alguna señal.

También es posible que si sienten que tienen algo pendiente con alguna persona, puedan ayudarla durante una época. Más tarde se vuelven a marchar para seguir su aprendizaje en el cielo, hasta que una vez preparados, vuelven a reencarnar. Eligen la ciudad, sus nuevos aprendizajes y quiénes serán sus padres.

 

OTROS CASOS

Esto suele ser una guía común de lo que suele ocurrir, pero existen otros casos dependiendo de cómo se encuentre la persona antes de morir.

Pueden vivir una muerte violenta, ya sea por accidentes, asesinatos, suicidios, o una enfermedad.

En este caso es posible que se eleven, o se queden pegados al cuerpo al morir. Muchos casos ni siquiera saben que están muertos, no comprenden nada y sienten frio y soledad. Pues pueden llegar a sentir a través de sus recuerdos y su alma.

El apego a lo mundano: otro caso es que el difunto tuviera un gran apego a lo material, ya sea un lugar, una casa, o también puede ser una adicción. Hay difuntos que tienen tanto apego a una adicción ya sea por ejemplo el alcohol que al morir solo deseas volver a beber, este hecho les tiene atrapados casi sin ser consciente en el plano material.

El apego de sus familiares hacia el difunto: vivir la separación de un familiar puede ser algo muy duro sobre todo si era muy querido o necesitado. Y más aún si se marchó de forma violenta. Muchos familiares no aceptan la partida de sus allegados, y se apegan a su ser difunto, lo piensan constantemente, no nombran, lloran, sienten emociones muy dolorosas e incluso lo invocan. Este tipo de “llamadas” hacen que el difunto no pueda descansar en paz, ya que percibe el dolor de sus familiares, y desea consolarlos, se apega a sus familiares y al final todos sufren más, los familiares y el difunto.

LA MUERTE ES UN PASO NATURAL DE LA VIDA.

Confiar en el proceso natural de nuestra alma y dejarnos ir con amor es lo adecuado.

Hay casos en los que se puede llegar a sentir al difunto al lado o perdido.

¿Qué hacer si notamos la presencia de alguien a nuestro lado?

Si sientes la presencia de alguien cercano, no le pidas que se quede a tu lado. Muéstrale todo tu agradecimiento y dile que se marche tranquilo.

Puedes pedir a los ángeles que lo guíen o a la Madre Divina, para que encuentre su lugar. Poner una vela (de día) y hacer alguna oración por ellos.

Hay difuntos que están enfadados por su partida, en ese caso mostrar comprensión con ellos y dejar que se marchen. Un buen remedio es ignorándolos para que se terminen yendo.

En otras ocasiones tu casa puede ser un portal y atraer este tipo de entidades, en ese caso te aconsejo que hagas una LIMPIA ASTRAL.

En estos casos lo mejor es el desapego. Pueden hablar con ellos, y decirles que este no es su lugar, pueden hablarlo en alto en la casa, pedirle que se marchen y que les desean todo lo mejor.

Si aun así, siguen teniendo problemas entonces busquen ayuda de alguien de confianza que sepa tratar estos temas.

 

Un recordatorio más, si desean poner velas para sus difuntos no lo hagan de noche, pues la luz llamará a más entidades perdidas.